Luz y sombra, son espejos de una misma realidad,
nadie dijo que fuera fácil amar.
Tu mirada se pierde lejos,
más allá de la sombra oscura del mar;
mientras la mía se detiene en tu mirar.
Somos dos caras de la misma moneda.
La sombra de la duda,
los celos, la rabia y la amargura
se detienen en unos ojos sin rencor,
no hay medida.
¿Quién frena la pasión?
Dos caras de la misma moneda.
Sin pasión no hay vida,
sin impulso no hay alegría.
Me busco en tu mirada perdida, desvaída,
reclamo tu presencia,
crees que me lastimas
¿Somos dos caras de la misma moneda?
Elijo irme, vivir sin locura,
firme y decidida una vida plena,
no queda sitio para la amargura.
De tu rechazo paso a sentir vivo mi corazón,
de tu tibieza, ambigüedad y pereza
a la belleza del interior con cabeza.
No, no somos dos caras de la misma moneda.
La imagen está sacada de internet y desconozco quién es su autor.