El tiempo fluye, sin prisa, sin pausa,
nadie puede frenar su movimiento.
Sube, baja como las hojas al viento,
revolotea juguetón retrocediendo en el recuerdo,
avanzando de la mano de la imaginación y fantasía.
Escapan los minutos como la arena de la playa,
de nada sirve amontonarlos si no los vivimos,
disfrutemos de su paso efímero,
de la oportunidad que brida de ser y sentir;
de vivir, siendo instantes únicos e irrepetibles de felicidad y alegría.
La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.
